Topografía y Edificación
Pero, en muchas ocasiones, nuestra labor pasa desapercibida para muchos, ya sea por ignorancia o desconocimiento, algunas personas de otras ingenierías pueden vernos por encima del hombre, o tratarnos como a unos simples peones de la obra por llevar un chaleco y casco y un aparatejo extraño que no saben exactamente de lo que es capaz de ofrecer al topógrafo, y por estar presentes antes y durante las obras.
En este blog, se contará mi experiencia durante las prácticas que hice en Edificación como topógrafo. A lo largo de este blog, expondré 9 lecciones que aprendí en la obra que seguro, cualquier topógrafo ha vivido o ha tenido la gracia o desventura de verse en alguna de estas situaciones.
Lección 1: Cada obra es un mundo distinto.
Lección 2: Anticiparse a la obra.
Lección 3: Salir al paso ante problemas.
Otro gran problema. Resulta que para replantear tabiquería, hay un obstáculo que impide poder marcar en el sitio exacto. A esto, se recurre haciendo un punto auxiliar y señalando a cuánto está del punto original para que los tiralíneas sepan hasta dónde tirar.
Una de las cosas que más rabia me daba, era que, por lo que fuera, ya sea el encargado, o los peones, de todo el espacio libre que tienen, se tienen que colocar justamente entre la estación y el prisma 360, haciendo que la estación total robotizada pierda la referencia, y ya, eso implica perder un poco de tiempo, si son pocas veces no importa, pero al final, por pocas veces que sean, mosquean un poco, y ya, si es de forma recurrente, me saca de quicio hasta el punto de tener que pedir que se aparten porque estorban. Siempre con educación o con sentido del humor, por supuesto, porque son cosas que pasan y que no estamos exentos de estas más que muy probables situaciones.
Lección 4: Aprovecha los recursos de la obra.
Aprendí en mis prácticas que, ante la falta de un clavo para poder clavarla y que sea un punto de estacionamiento, aprovechar los clavos que hayan por el suelo, porque haberlos los hay, a montones por el suelo y desperdigados por la obra, por lo que, aprovechar las sobras, nunca viene mal, más que nada, para evitar que tengamos que comprar por nuestra cuenta nuestros clavos. Y lo mismo con los aerosoles para marcar las cosas en el suelo, y para taladros, macetas… exactamente igual.
No solo para herramientas, sino también el agua, te puedes llevar una cantimplora y rellenarla, aprovechando los recursos que dan la obra, y lo mismo para los servicios, aunque… en el tema de los servicios… a no ser que sea por una causa urgente… prefiero no pisarlos.
Lección 5: Validez de nuestras observaciones ante discrepancias.
Somos topógrafos, es decir, experto de las mediciones, de los errores y sus tolerancias, y llevarlo de un plano muy bonito a la realidad, implica que no esté exento de errores y de imprevistos. Por ejemplo, con los planos facilitados por el jefe de obra o por el propio arquitecto o delineante, vemos que, existen discrepancias, por ejemplo, marcar los vértices de los pilares y ver que se desplazan todos los puntos hacia la derecha por ejemplo, claro, dentro de lo que se puede apreciar como tolerable, pero hay casos en el que algunos, se iban mucho, y nosotros, teníamos que comunicárselo al jefe de obra para que supieran, tuvieran constancias, y, supieran poner arreglo.
Lección 6: Comunicación.
Esto va en relación a lo dicho en la anterior lección. Los topógrafos interactúan con los distintos grupos de trabajo e ingenieros. Es el nexo entre los distintos grupos de trabajo con el jefe de obras, arquitectos, delineantes y otros ingenieros. Si no existe comunicación, la obra no puede seguir.
Y aquí, los topógrafos somos muy importantes. ¿Por que? Porque, de nosotros dependen muchos grupos de trabajo, desde cimentadores, ferrallas, replanteadores, encofradores, armadores, hasta albañiles, electricistas, fontaneros… hasta los otros ingenieros, arquitectos y delineantes. Sin nuestras mediciones y marcas, los replanteadores no pueden marcar con el azulete para sus líneas maestras, o por ejemplo, sin nuestras mediciones, no podemos transformar del papel a la realidad, nuestras mediciones y marcas sirven de guía para los otros grupos de trabajo. Todo funciona como una máquina, en el que cada grupo es un pequeño engranaje, ya que, muchos dependen unos de otros, pero casi, directa o indirectamente, dependen de las mediciones y marcas que hace el topógrafo, por lo que, somos un gremio muy relevante en la edificación, tanto en su concepción, como en su final, ya que estamos antes, durante y después de la obra.
Somos, en definitiva, entre los que están quienes diseñan (arquitectos, ingenieros de obras públicas, delineantes) y su brazo ejecutor (encofradores, cimentadores, ferrallas, armadores…) somos ese bello nexo que hace que la parte teórica nacida de despachos y la realidad llevada a cabo por los grupos de trabajo sea una realidad y no un proyecto que queda en nada. Por lo que, nuestro gremio es muy importante.
Un ejemplo de buena comunicación son los planos, que sean unos planos bien definidos, sólidos, sin ambigüedades, porque el plano, para lo que unos son dibujos artísticos, para nosotros es información que tenemos que manejar, y si esa información (plano) es ilegible, hace imposible que se lleve a cabo nuestro trabajo, y por ende, todos los equipos que nos siguen. Hablando es como se entiende la gente, y hay que señalar los errores, tanto de su ejecución como de los planos, porque es obvio, que puede existir error humano.
Lección 7: Cuida el instrumental.
Aquí aprendí a sufrir por la estación total, ya que, como topógrafos, somos conocedores de lo sensibles y delicados que son nuestros equipos. Por lo que, ante cualquier golpe, caída, es un verdadero peligro para nuestro trabajo.
Por eso, cada vez que vi al gruista trasportar carga de un lado a otro y cerca de la estación mi corazón se aceleraba ante la posibilidad de que, choque con la estación y la tire al suelo. O que algún peón de la obra, por lo que sea, se apoye en el trípode de la estación, haciendo que se desnivele y tengamos que volver a estacionar y hacer la intersección solo porque a alguien le diera por apoyarse en la estación total. Y ya, estando en tablero, al sol asfixiante, o al frío, el viento, o las vibraciones que hay en la obra cada vez que dan martillazos cerca de la estación, que la estación, es hipersensible y detecta hasta una mosca aletear cerca, es decir, el instrumental, a parte de ser caro, es muy sensible a todos los fenómenos meteorológicos, y si ya, estando expuesta a riesgos en la obra, hace que, la preocupación por el instrumental sea máximo.
Lección 8: No se nos valora lo suficiente.
Con todo lo expuesto, esta lección es una de las más duras que cuesta de aceptar, y sobre todo más aun cuando se es estudiante y vas con ilusión y ganas a hacer tu trabajo. Y es que, tal vez por cuestión de prejuicios. Siempre se nos ha visto como auxiliares, no como ingenieros técnicos o ingenieros. Y alguna vez, el arquitecto o el ingeniero nos miran por encima del hombro, o incluso como a simples peones. Pese a ser ese nexo entre el plano y a realidad, no se valora o no que se valore, sino que, pasamos desapercibidos a ojos de las demás profesiones.
Tal vez, sea que, al ser el arquitecto y el ingeniero los más altos rangos y de máxima responsabilidad (que lo son, eso nadie lo duda), y los topógrafos no estemos en ese escalón tan alto, porque somos “apoyo técnico”, pese a que, de nosotros dependen muchos grupos de trabajo y somos en cierto modo imprescindibles, e incluso siendo a fin de cuentas, ingenieros también.
En definitiva, nuestras aportaciones, por muy relevantes que sean, somos infravalorados de alguna forma por la etiqueta de “auxiliares” o “técnicos”. Teniendo estudios universitarios y superiores como los ingenieros y arquitectos, y ser, los únicos que están a pie de obra y sufren las adversidades climáticas y estando expuestos a casi los mismos peligros que los peones.
Lección 9: ¿Salarios acordes con el trabajo, implicación y esfuerzo?
Sé que es un tema muy delicado, pero hay que decirlo y preguntarse. ¿Pese a que el topógrafo sea ingeniero o ingeniero técnico, con estudios superiores, expuestos a peligros y adversidades climáticas, y tener un grado de responsabilidad mayor que la de los albañiles o ferrallas o encofradores, es justo que se nos pague menos que a los albañiles y por supuesto, menos que el ingeniero de obras públicas y pese a ser nosotros los topógrafos ese agente imprescindible de las mediciones para que los demás grupos de trabajo lleven a cabo su faena y ser ese nexo del brazo ejecutor (peones, albañiles…) con los diseñadores (ingenieros y arquitectos)? En mi humilde opinión como estudiante, no, no es justo, porque parece que el estar expuestos riesgos y peligros no cuenta, y ya de por sí, nuestra función es primordial para ser ese actor que lleva del plano a la realidad y somos ingenieros al igual que el de obras públicas.
Esto claro, depende de muchos factores, como el mercado laboral, la visibilidad jerárquica, la infravaloración de nuestro trabajo y nuestras responsabilidades. Y como ya dije, cada obra es un mundo, y tampoco es mi deseo generar polémica pese a que sea consciente de que este es un tema muy delicado.
A fin de cuentas, he estado poco tiempo para poder juzgar, pero es, lo que mi experiencia me ha ofrecido, y desde luego, no se pretende menospreciar a ninguna ingeniería ni arquitectos y ni mucho menos, a los peones. Simplemente, una observación.
Reflexión final:
Ver crecer una obra, ver cómo va subiendo poco a poco, de piso en piso, es muy bonito, de poder haber interactuado con grupos para la fluidez de la comunicación. Pese a que se nos infravalore, el ver la obra terminada es el mayor orgullo y satisfacción que se pude tener, porque, ese edificio desnudo con solamente hormigón y pilares, es al final un hospital, o un colegio, o una residencia de ancianos, o un edificio para oficinas, o para eventos y ocio, o vivienda… por lo que, seguiré afirmando que, pese a sus más y sus menos, sus cosas buenas y malas, la topografía tiene un impacto real en la vida de las personas. Y en lo personal, pasé unas prácticas muy chulas, donde aprendí mucho, y vi que no todo es tan bonito como se enseña en la pizarra de la universidad. Y de la experiencia no cambiaría nada, ni en lo bueno ni en lo malo. Y algo bueno que tiene, es que puedes tener unas vistas panorámicas de tu ciudad muy chulas, como esta.


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